Algunas tiendas Wal-Mart se alistan para lo que será una de las revoluciones más importantes en sistemas de almacenamiento y distribución. Me refiero al empleo masivo de etiquetas electrónicas identificadoras (electronic ID tags).
Si bien la idea no es totalmente novedosa si lo es la aplicación en grandes cantidades que incluye el uso de etiquetas más potentes que permitirán el rastreado de cualquier producto dentro los puntos de ventas. De esta manera inventariar todo un departamento o área comercial será una operación rápida que no requerirá más que algunos minutos de actividad. La otra aplicación conveniente es el cobro a los consumidores, pues con una breve escaneada sobre el carrito de compra se podrá saber todo el contenido del mismo, así como el monto total al pagar, evitándose el conocidísimo registro de producto por producto de los sistemas de escaneo actuales.
Sin embargo, ante toda tecnología reciente, siempre aparecen usos que lejos de ser provechosos, pueden resultar perjudiciales para los consumidores. En el caso de este tipo de etiquetas la problemática proviene del tiempo de vida de la misma. Dichas etiquetas están diseñadas para seguir emitiendo señal aún después de ser removidas del producto, lo cual puede llevar a serias violaciones de la privacidad, pues aún en la basura se sabe que compró o no compró un sujeto determinado (trash panel). Incluso se sospecha que algunas compañías podrían ya estar empleando dicho método inserto de manera clandestina en sus productos para poder estudiar de manera más efectiva a los compradores. De alguna manera estaría hablando de un estilo de investigación de mercado poco ético, más cercano al espionaje que a la investigación seria.
Por tanto, al menos en Estados Unidos, se ha levantado una ola de críticas que busca incidir en una regulación que controle el empleo de estos dispositivos sin afectar los beneficios de estas tecnologías, pero de igual forma, sin alterar el derecho a la privacidad de los individuos. Y en México ¿qué pasará cuando Wal-Mart u otros comiencen a utilizar tales artilugios? ¿Alguien nos defenderá?
Fuente: Yahoo Finance.
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martes, agosto 24, 2010
martes, julio 20, 2010
La piratería como fuerza económica
El Universal publicó en días pasados algunas declaraciones del presidente de la Confederación Patronal de la República Mexicana (Coparmex), Gerardo Gutiérrez Candiani en relación con el fenómeno de la piratería.
Las reacciones no se hicieron esperar por parte de la comunidad ciberlectora del citado medio, argumentando unos a favor de que exista la piratería y otros totalmente en contra. No es de asombrarse considerando el avance de la piratería en nuestro país y en gran parte del mundo.
Claro, algo que no cita la nota es que la piratería no es una actividad aislada: se requieren muchos eslabones de corrupción para su existencia, varios de ellos a escala internacional, inclusive. Pero igual no pretendo discutir en estas líneas sobre si la piratería es moralmente apropiada o no, porque legalmente al menos es considerada un delito. Además de que en términos económicos representa un impacto para muchas empresas.
Lo interesante de dicho fenómeno, desde el punto de vista de la mercadotecnia, son algunas de sus implicaciones en las industrias afectadas. La piratería, como cualquier otro factor incontrolable, ha provocado una revolución en diversos giros de negocios, entre ellos los relacionados al entretenimiento, permitiendo catalizar cambios que en algún momento pudieran considerarse impensables y que hoy en día se consideran una realidad, como la disponibilidad de contenidos en línea.
Por otra parte, negocios como el del calzado y la ropa, también han tenido que redefinir sus estrategias, al desarrollar líneas de producto más económicas o más accesibles a ciertos segmentos de mercado, permitiendo eventualmente paliar en forma parcial los efectos de los plagiarios.
Considerando que la respuesta de las autoridades en nuestro país (y en otros) es nula o ineficiente, las organizaciones han tenido que adaptarse y volverse más competitivas a la hora de desarrollar medidas que les permitan sobrevivir en mercados empobrecidos. Después de todo ¿es tan malo que las empresas deban mejorar presionadas por la piratería? Dicen que no hay mal que por bien no venga, y parece ser que este es un ejemplo claro de ello.
Fuente: El Universal
Las reacciones no se hicieron esperar por parte de la comunidad ciberlectora del citado medio, argumentando unos a favor de que exista la piratería y otros totalmente en contra. No es de asombrarse considerando el avance de la piratería en nuestro país y en gran parte del mundo.
Claro, algo que no cita la nota es que la piratería no es una actividad aislada: se requieren muchos eslabones de corrupción para su existencia, varios de ellos a escala internacional, inclusive. Pero igual no pretendo discutir en estas líneas sobre si la piratería es moralmente apropiada o no, porque legalmente al menos es considerada un delito. Además de que en términos económicos representa un impacto para muchas empresas.
Lo interesante de dicho fenómeno, desde el punto de vista de la mercadotecnia, son algunas de sus implicaciones en las industrias afectadas. La piratería, como cualquier otro factor incontrolable, ha provocado una revolución en diversos giros de negocios, entre ellos los relacionados al entretenimiento, permitiendo catalizar cambios que en algún momento pudieran considerarse impensables y que hoy en día se consideran una realidad, como la disponibilidad de contenidos en línea.
Por otra parte, negocios como el del calzado y la ropa, también han tenido que redefinir sus estrategias, al desarrollar líneas de producto más económicas o más accesibles a ciertos segmentos de mercado, permitiendo eventualmente paliar en forma parcial los efectos de los plagiarios.
Considerando que la respuesta de las autoridades en nuestro país (y en otros) es nula o ineficiente, las organizaciones han tenido que adaptarse y volverse más competitivas a la hora de desarrollar medidas que les permitan sobrevivir en mercados empobrecidos. Después de todo ¿es tan malo que las empresas deban mejorar presionadas por la piratería? Dicen que no hay mal que por bien no venga, y parece ser que este es un ejemplo claro de ello.
Fuente: El Universal
lunes, julio 19, 2010
Derechos Animales
El camino para los Derechos Humanos ha sido largo y sinuoso. Entre sistemas, ideologías y culturas se han ido moldeando y fortaleciendo durante la historia de la humanidad. No así la contraparte correspondiente a los Derechos Animales cuya evolución puede contarse en algunas cuantas décadas atrás.
Según la revista Times, a partir del 2015 cada huevo producido en California (y comercializado dentro de dicha región) deberá cumplir las reglamentaciones correspondientes a la manufactura de productos avícolas que contempla, entre otras cosas, estrictas regulaciones sobre el espacio, sanidad y trato a las aves.
Otros estados en la Unión Americana están adoptando medidas similares. Medidas que además gozan de amplia aceptación popular, llevando a gobernantes a considerar seriamente estos hechos como una realidad altamente rentable en términos de capital político. Pero ¿qué pasa con la observación de dichas leyes?
Sin estar en contra debemos analizar las repercusiones que la consideración de los Derechos Animales traerá a los sectores económicos y de mercado, sobre todo si en México comenzaran a aplicarse por igual. Es posible en nuestro país surja eventualmente la idea dentro de las fuerzas políticas, aprovechando tal oportunidad y abanderándose con tal causa, afectando con ello el desarrollo empresarial.
En primer lugar el incremento de costo para los productores. Un trato justo y correcto a animales productores también acarrea una serie de “comodidades” que acrecientan el peso económico para los empresarios. ¿Quién absorberá los incrementos?
Segundo, aquellos productores sin capacidad de ofrecer tales garantías de Derecho Animal, perderán competitividad en los segmentos de mercado estadounidenses, pues las leyes aplicarán también a todo aquel que desee comercializar en tal país. ¿Quién podrá subsistir ante dicha barrera legal?
Tercero ¿qué tan importante le resulta a los consumidores la observación de estas normas? Es evidente que para el consumidor mexicano, la exigencia de Derechos Animales variará dependiendo del producto y de otras variables que afecten la percepción del mismo. Claro está que es más deseable adquirir un bien donde sabemos que el animal en cuestión fue tratado “amablemente”, pero esto no siempre puede ser el caso, sobre todo en una cultura donde los animales no son percibidos como existencias iguales.
La pregunta final es hasta qué punto los productores nacionales deben contemplar este fenómeno, si es en realidad una tendencia de mercado o sólo una moda pasajera y qué medidas tomar en consecuencia. ¿Esperar a ver qué pasa o actuar con antelación? Ahí no hay dilema.
Fuente: Times
Según la revista Times, a partir del 2015 cada huevo producido en California (y comercializado dentro de dicha región) deberá cumplir las reglamentaciones correspondientes a la manufactura de productos avícolas que contempla, entre otras cosas, estrictas regulaciones sobre el espacio, sanidad y trato a las aves.
Otros estados en la Unión Americana están adoptando medidas similares. Medidas que además gozan de amplia aceptación popular, llevando a gobernantes a considerar seriamente estos hechos como una realidad altamente rentable en términos de capital político. Pero ¿qué pasa con la observación de dichas leyes?
Sin estar en contra debemos analizar las repercusiones que la consideración de los Derechos Animales traerá a los sectores económicos y de mercado, sobre todo si en México comenzaran a aplicarse por igual. Es posible en nuestro país surja eventualmente la idea dentro de las fuerzas políticas, aprovechando tal oportunidad y abanderándose con tal causa, afectando con ello el desarrollo empresarial.
En primer lugar el incremento de costo para los productores. Un trato justo y correcto a animales productores también acarrea una serie de “comodidades” que acrecientan el peso económico para los empresarios. ¿Quién absorberá los incrementos?
Segundo, aquellos productores sin capacidad de ofrecer tales garantías de Derecho Animal, perderán competitividad en los segmentos de mercado estadounidenses, pues las leyes aplicarán también a todo aquel que desee comercializar en tal país. ¿Quién podrá subsistir ante dicha barrera legal?
Tercero ¿qué tan importante le resulta a los consumidores la observación de estas normas? Es evidente que para el consumidor mexicano, la exigencia de Derechos Animales variará dependiendo del producto y de otras variables que afecten la percepción del mismo. Claro está que es más deseable adquirir un bien donde sabemos que el animal en cuestión fue tratado “amablemente”, pero esto no siempre puede ser el caso, sobre todo en una cultura donde los animales no son percibidos como existencias iguales.
La pregunta final es hasta qué punto los productores nacionales deben contemplar este fenómeno, si es en realidad una tendencia de mercado o sólo una moda pasajera y qué medidas tomar en consecuencia. ¿Esperar a ver qué pasa o actuar con antelación? Ahí no hay dilema.
Fuente: Times
jueves, julio 15, 2010
Las certificaciones ¿realmente necesarias?
De acuerdo con un artículo publicado en El Universal los productores mexicanos no están interesados en la normalización o certificación de sus empresas en el marco de la Norma Oficial Mexicana (NOM). Según los especialistas consultados la certificación confirma el nivel de calidad de los productos, la seguridad en su uso y la garantía hacia el consumidor de lo que está adquiriendo.
Aunque el citado texto no indica cifras precisas de que porcentaje de la población empresarial cae fuera de este rango, es fácil imaginarse las razones por las cuales las organizaciones no recurren (ni acatan) estos mecanismos de regulación.
La primera causa es de tipo económico. Lo cierto es que las certificaciones tienen un precio que muchos productores, en pro de una política de costos bajos en el mercado, no están dispuestos a pagar, en algunos casos. Otros tantos ni siquiera trabajan en forma legal, como es el caso de los artículos piratas. Bajo estos parámetros la certificación se observa como obstáculo, gasto o moda y no como una inversión.
Esta razón deriva de la segunda y más importante: A los consumidores no les importa. La verdad es que si bien hemos dado pasos enormes en la cultura del consumidor en nuestro país, lo cierto es que los criterios de compra aún están regidos por muchos otros factores antes que las certificaciones, como el precio, por ejemplo. Ciertos segmentos de mercado sí exigen normativas en sus productos y entonces las empresas, con tal conocimiento en mano, deciden si participan ahí o no, y si los costos serán rentables en algún momento. Pero dichos segmentos son muy específicos y no permean en el modo de compra de la mayoría de los mexicanos.
Entonces queda claro que las instituciones no tienen como único deber y facultad la emisión de normativas de cualquier orden, sino además, procurar que tales disposiciones sean de fácil acceso, reconocible a los consumidores y por último no culpar exclusivamente a los productores, cuando la causa aparente parte del nivel educativo de la población en general.
Fuente: El Universal.
Aunque el citado texto no indica cifras precisas de que porcentaje de la población empresarial cae fuera de este rango, es fácil imaginarse las razones por las cuales las organizaciones no recurren (ni acatan) estos mecanismos de regulación.
La primera causa es de tipo económico. Lo cierto es que las certificaciones tienen un precio que muchos productores, en pro de una política de costos bajos en el mercado, no están dispuestos a pagar, en algunos casos. Otros tantos ni siquiera trabajan en forma legal, como es el caso de los artículos piratas. Bajo estos parámetros la certificación se observa como obstáculo, gasto o moda y no como una inversión.
Esta razón deriva de la segunda y más importante: A los consumidores no les importa. La verdad es que si bien hemos dado pasos enormes en la cultura del consumidor en nuestro país, lo cierto es que los criterios de compra aún están regidos por muchos otros factores antes que las certificaciones, como el precio, por ejemplo. Ciertos segmentos de mercado sí exigen normativas en sus productos y entonces las empresas, con tal conocimiento en mano, deciden si participan ahí o no, y si los costos serán rentables en algún momento. Pero dichos segmentos son muy específicos y no permean en el modo de compra de la mayoría de los mexicanos.
Entonces queda claro que las instituciones no tienen como único deber y facultad la emisión de normativas de cualquier orden, sino además, procurar que tales disposiciones sean de fácil acceso, reconocible a los consumidores y por último no culpar exclusivamente a los productores, cuando la causa aparente parte del nivel educativo de la población en general.
Fuente: El Universal.
jueves, julio 01, 2010
¿Plagiar o no plagiar?
Investigando el tema sobre derechos de autor me topé con el discutidísimo caso de la marca Corona (producida y distribuida por Grupo Modelo) y la marca Heineken (distribuida en nuestro país por la Cercevería Cuauhtémoc-Moctezuma) en la página nfgraphics.com, donde se expone con claros ejemplos el plagio de una campaña publicitaria alusiva a eventos futbolísticos (el Mundial de Fútbol 2010 en el caso mexicano).
En ambos videos, de duración aproximada de seis minutos, se puede observar con facilidad el uso análogo de la línea creativa para la marca Corona. Esto evidencia una situación que aunque nos parezca raro atestiguar en una empresa de carácter internacional, se da en distintos niveles regionales y locales del quehacer publicitario en todo el mundo. Por supuesto, es de escandalizarse el hecho de que una empresa como Grupo Modelo repliqué la campaña de una marca competidora, considerando el manejo de marca y los recursos promocionales con que cuenta dicha organización, por tanto ¿por qué habría de parecernos extraño tal situación en instituciones de menor calibre? Los ejemplos alrededor abundan, desde los organismos gubernamentales que se "fusilan" campañas de otras partes del mundo, hasta el estudiante que sólo sabe "copiar y pegar".
El debate se cierne entre otras cosas sobre el papel ético de las agencias publicitarias en cuanto al robo de ideas y la protección de la imagen de sus clientes. ¿Hasta qué punto es válido ganar una cuenta si a cambio pierdes reputación como agencia? Evidentemente el consumidor final tampoco es tonto y la difusión de tales ejemplos no sólo contribuye a una depreciación del valor de la marca, sino además, a darle el pase directo al competidor, diciendo en forma tácita "él es más original que yo".
Fuente: Nfgraphics
En ambos videos, de duración aproximada de seis minutos, se puede observar con facilidad el uso análogo de la línea creativa para la marca Corona. Esto evidencia una situación que aunque nos parezca raro atestiguar en una empresa de carácter internacional, se da en distintos niveles regionales y locales del quehacer publicitario en todo el mundo. Por supuesto, es de escandalizarse el hecho de que una empresa como Grupo Modelo repliqué la campaña de una marca competidora, considerando el manejo de marca y los recursos promocionales con que cuenta dicha organización, por tanto ¿por qué habría de parecernos extraño tal situación en instituciones de menor calibre? Los ejemplos alrededor abundan, desde los organismos gubernamentales que se "fusilan" campañas de otras partes del mundo, hasta el estudiante que sólo sabe "copiar y pegar".
El debate se cierne entre otras cosas sobre el papel ético de las agencias publicitarias en cuanto al robo de ideas y la protección de la imagen de sus clientes. ¿Hasta qué punto es válido ganar una cuenta si a cambio pierdes reputación como agencia? Evidentemente el consumidor final tampoco es tonto y la difusión de tales ejemplos no sólo contribuye a una depreciación del valor de la marca, sino además, a darle el pase directo al competidor, diciendo en forma tácita "él es más original que yo".
Fuente: Nfgraphics
martes, junio 08, 2010
¿Qué venderán las cooperativas?
Dada las disposiciones recientes emitidas por la Secretaría de Salud en materia de consumo infantil en las escuelas de nivel básico y medio, algunas empresas empiezan a tomar las medidas pertinentes que nos llevarán en unos cuantos años a ver un panorama distinto en las mostradores de las tienditas escolares.
Hasta hace unos días me cuestionaba si estas medidas tendrían algún impacto económico en los productores de botanas, bebidas y golosinas, por obvias razones. Sin embargo, a pesar de que las propias empresas niegan esto signifique pérdida de mercado, rápidamente efectuan ajustes en su portafolio de productos y es evidente a estas alturas, que la carrera será ganada sólo por aquellos con líneas de productos amplias o que en su debido momento hayan creado líneas de artículos "sanas". Veremos que pasa.
Hasta hace unos días me cuestionaba si estas medidas tendrían algún impacto económico en los productores de botanas, bebidas y golosinas, por obvias razones. Sin embargo, a pesar de que las propias empresas niegan esto signifique pérdida de mercado, rápidamente efectuan ajustes en su portafolio de productos y es evidente a estas alturas, que la carrera será ganada sólo por aquellos con líneas de productos amplias o que en su debido momento hayan creado líneas de artículos "sanas". Veremos que pasa.
Etiquetas:
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