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domingo, agosto 29, 2010

¿Un mes sin internet?

Es claro que la inclusión de servicios de conexión vía telefonía celular han incrementado el nivel de conectividad que puede tener una persona en la actualidad. De eso resulta que tenemos individuos conectados prácticamente las 24 horas del día, los 365 días del año, publicando, comentado o interactuando en línea en casi cualquier situación o lugar.
Esto ha permitido, entre otras cosas, que el internet se transforme en un modus vivendi. Pensar en pasar un fin de semana sin dichos servicios puede ser impensable para muchos de los que tenemos la fortuna de poseer estos beneficios, sea en forma móvil o fija.

Sin embargo, en diversos foros se ha apuntalado sobre un movimiento contrario: el de desconectarse. Si bien la cantidad de usuarios en Facebook o Twitter incrementan día con día, no nos parece extraño encontrar en los medios de comunicación notas referentes de personas dispuestas a no hacer uso de tales servicios, a no hacer uso de ellos por largos periodos de tiempo o en forma más drástica, renunciar permanentemente a estar incluidos en ellos.

Si bien es verdad que se han detectado conductas de adicción en los usuarios continuos de internet, también es verdad que la disponibilidad de la conectividad ha vuelto mucho más difícil intentar despegarse del mundo virtual.

A menos así lo comenta El Universal en un breve artículo referente al periodista berlinés Christoph Koch, quién decidió mantenerse desconectado por un mes, no sólo de internet sino además de la telefonía celular.

Es posible tal idea nos parezca inadmisible e incluso aberrante en un mundo donde el entretenimiento, el trabajo y hasta la vida personal se encuentran inmersos a las conexiones establecidas en línea. Parecen muy lejanos los tiempos en que los servicios de internet no se encontraban en los hogares y más lejano aún cuando el intercambio de información se realizaba vía fax, en el mejor de los casos. Parecen tan lejanos, que olvidamos que sólo se encuentran a 15 o 20 años de distancia. Bajo este panorama sólo podemos preguntarnos ¿a dónde nos conducirá el incremento de la conectividad en los próximos años? ¿cómo afectará a las empresas, a los consumidores y a las formas actuales del comportamiento de ambos? y ¿en verdad se avecina un retroceso en esta tendencia en cuanto al uso del internet?

Fuente: El Universal.

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